La Escena: Cuando descubrimos que nuestro hijo es un comensal selectivo y teme la contaminación (el toque de alimentos), la respuesta instintiva es buscar orden.
Y ahí, en Instagram o en la tienda de bebés, aparece:
El Plato Dividido. Con sus compartimentos perfectamente definidos, nos promete seguridad y la ilusión de una solución mágica para el caos.
Muchos padres, como si de un medicamento se tratara, compran este plato creyendo que es la clave de la terapia.
La realidad es que, si se usa sin estrategia, el plato dividido en la alimentación selectiva puede convertirse en una prisión visual, llevando al niño a una rigidez aún mayor.
El miedo a la contaminación se convierte en una dependencia de la separación física.
Este es el caso de Pablo y su hijo Martín (4 años), que creyó en el mito de la solución rápida y tuvo que desandar el camino.
El caso de Pablo: Cuando el plato dividido aumenta la rigidez
Pablo estaba desesperado porque Martín rechazaba toda comida que tuviera cualquier tipo de líquido o salsa.
El llanto comenzaba si la punta del fideo tocaba el trozo de queso. Pablo compró un plato dividido de colores brillantes y sintió alivio inmediato:
Martín comía feliz porque sus alimentos seguros (pan, fideos secos, salchichas) no se tocaban.
El Error de la Dependencia: Pablo cometió el error de usarlo siempre, en cada comida.
Al usar el plato para todo, Martín nunca tuvo que practicar la tolerancia visual ni gestionar la ansiedad de la cercanía.
El plato se convirtió en el único contenedor de comida segura.
El plato normal de la casa se convirtió rápidamente en un objeto temido, asociado al caos y al peligro de contaminación.
El clímax fue cuando Martín se enfermó y tuvieron que comer en la casa de la abuela, que solo tenía platos rasos.
Martín rechazó el 100% de la comida, no por el sabor, sino porque la comida segura estaba tocando la comida segura.
La herramienta de ayuda había creado una rigidez insoportable.
Plato dividido alimentación selectiva: La realidad terapéutica
Para entender la función real del plato dividido, debemos mirar la Psicología Visual del niño.
- El Miedo a la Contaminación Húmeda: Para el niño selectivo, la «contaminación» no es un capricho; es un miedo sensorial. Los alimentos «mojados» o mezclados (salsas, sopas, estofados) representan una pérdida de control sobre la textura y el sabor. El plato dividido alivia este miedo garantizando la previsibilidad.
- La Paradoja de la Separación: El objetivo terapéutico final es que el niño pueda comer en cualquier plato y en cualquier lugar. El plato dividido es útil solo si su uso es transitorio y estratégico. Si el niño nunca ve los alimentos cerca, nunca desarrolla la desensibilización visual, una etapa crucial para la aceptación.
- La Función Principal: La función principal del plato dividido es ofrecer control visual y seguridad en las etapas iniciales, permitiendo que el niño se siente a la mesa sin pánico, ya que garantiza que «lo nuevo está en su propia casilla».
Más allá de los separadores: La psicología del color y el material
El diseño del plato influye tanto como sus divisiones.
Los padres que buscan soluciones rápidas a menudo eligen platos brillantes o con dibujos, lo cual puede ser contraproducente.
- El Color del Contraste: Para los selectivos, un plato de color blanco o neutro (como la cerámica o el bambú simple) es ideal. ¿Por qué? Porque crea el máximo contraste con el alimento. Esto hace que cada elemento se vea individual y predecible. Los platos con dibujos o colores muy fuertes compiten visualmente con el alimento, aumentando la sobrecarga sensorial.
- La Textura y el Ruido: El material importa. Los platos de plástico o melamina (a menudo divididos) pueden ser ruidosos al cortar o raspar, lo que puede ser aversivo. La cerámica o platos más pesados y silenciosos suelen ser preferidos porque reducen el estímulo auditivo.
¿Cuándo Usar? Guía de los 4 momentos terapéuticos clave
Un plato dividido es una herramienta excelente, pero se debe usar con un plan de salida:
- Fobia a la Contaminación (Uso Inicial): SÍ. Usalo si la aversión al toque es tan alta que el niño no toleraría sentarse con el resto de la familia.
- Exposición Controlada (Un Solo Espacio): SÍ. Designá solo uno de los compartimentos pequeños para el alimento nuevo. El resto de los compartimentos deben contener alimentos 100% seguros. Esto evita que el alimento nuevo «contamine» el área segura.
- Inicio de la Terapia (Anclaje de Seguridad): SÍ. Útil en las primeras semanas para establecer la rutina sin pánico.
- Transición de Texturas (Temporal): SÍ. Usá las divisiones para separar alimentos secos de alimentos húmedos que el niño ya acepta (ej: fideos secos en un lado, un poco de ketchup en el otro, si ambos son seguros).
Evitá la trampa del «Anclaje»: Cómo corregir la rigidez de Martín
Pablo corrigió su error implementando estas técnicas para que Martín pudiera volver a comer en un plato normal:
- El «Espacio Personal» Temporal: Cambió el plato dividido por un plato raso. Usó un pequeño cuenco blanco de café para colocar la novedad (o el alimento que solía «contaminar») y lo puso dentro del plato raso. Esto daba la separación visual requerida, pero con un recipiente que podía ser retirado fácilmente.
- Desaparición Gradual del Borde: Una vez que Martín toleraba el cuenco dentro del plato raso, Pablo lo movió fuera del plato, pero justo al lado. Finalmente, usó la técnica de la servilleta de color (o pequeños trozos de papel de color) para crear separaciones visuales temporales, hasta que la separación física ya no fue necesaria.
- El Enfoque en el Progreso: Pablo dejó de presionar la ingestión. Celebró cuando Martín usó su tenedor para empujar el cuenco de la novedad, demostrando interacción y no solo consumo (Art. 20).
La moraleja de la historia de Pablo es que la herramienta perfecta para el plato dividido alimentación selectiva no existe.
La herramienta más poderosa es tu estrategia, y el plato es solo un accesorio para reducir la ansiedad.
¡Contá tu Historia!
¿Te pasó como a Pablo? ¿Usaste el plato dividido en exceso? Compartí tu experiencia y cómo estás haciendo la transición para que tu hijo acepte platos normales.
Enlaces Recomendados
Para profundizar en el progreso y la transición:
- Progreso es Interacción: Entendé por qué mirar, tocar u oler un alimento en el plato dividido ya es una victoria: Tocar, oler, probar es progreso: entendé la escala de aproximación alimentaria.
- La Métrica del Éxito: Si tu hijo rechaza el plato normal, recordá que el éxito es el proceso, no la performance: Victorias en la Mesa: ¿Qué es el Verdadero Éxito en la Alimentación Selectiva?
- Reducción de Ansiedad: El objetivo de la separación visual es la calma: Cómo reducir la ansiedad a la hora de comer: estrategias sensoriales y emocionales.
Soy papá atípico y conozco de cerca los desafíos de la selectividad alimentaria en el autismo. En mi camino aprendí a transformar las comidas en momentos más livianos y positivos, sin presiones ni peleas innecesarias. En PuenteClaro comparto estrategias prácticas, recursos visuales y experiencias reales para acompañar a otras familias que buscan ampliar el repertorio alimentario de sus hijos, celebrando cada pequeño logro en el proceso.